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Tteokbokki: de las cocinas de Corea a las calles de Seúl

Plato de tteokbokki con cilindros de arroz en salsa roja picante, decorado con cebolleta y semillas de sésamo, acompañado de guarniciones coreanas.

Un recipiente humeante, una salsa roja y brillante y unos cilindros de arroz de textura elástica. Esa es una de las imágenes más reconocibles del tteokbokki coreano, un plato que hoy forma parte del paisaje de la comida callejera surcoreana.

Lo curioso es que no siempre fue rojo ni picante. Su historia reúne cocinas cortesanas, cambios en los gustos y un barrio de Seúl que terminó dando fama a una versión muy distinta de la antigua.

¿Qué significa ese nombre?

Tteok designa una amplia familia de preparaciones coreanas elaboradas con arroz u otros cereales. En el tteokbokki suelen utilizarse piezas cilíndricas, conocidas como garaetteok, que se cocinan con distintos condimentos.

La textura tiene tanta importancia como el sabor: es firme, flexible y masticable, una sensación que puede sorprender a quien lo prueba por primera vez.

Antes de la salsa roja

Una de las versiones tradicionales más conocidas es el gungjung tteokbokki, asociado a la cocina de la corte. En lugar de la salsa picante que hoy identifica al plato, utiliza condimentos como la salsa de soja y puede incorporar carne y verduras.

Las referencias divulgativas relacionan esta preparación con el Siuijeonseo, un recetario coreano del siglo XIX. Eso documenta una tradición culinaria anterior a la popularización del tteokbokki rojo, pero no permite fijar con certeza cuándo nació el plato ni asegurar que su receta haya permanecido inalterada durante siglos.

También se suele relacionar la evolución del plato con la introducción y difusión del chile en Corea. Sin embargo, la cronología exacta y la relación directa con cada variante requieren fuentes históricas especializadas; lo seguro para este relato es que la versión suave y la picante responden a tradiciones distintas.

Una vendedora, un barrio y una historia que se hizo famosa

El nombre de Ma Bok-rim aparece una y otra vez cuando se cuenta la expansión del tteokbokki picante. La tradición popular sitúa en 1953, en Sindang-dong, Seúl, un episodio en el que habría combinado los pasteles de arroz con una salsa condimentada con gochujang, una pasta coreana de chile fermentado.

Como sucede con muchas historias gastronómicas, los detalles cambian según la fuente: unas versiones hablan de una improvisación, otras de un encuentro casual con una salsa diferente. Por eso conviene tratar la escena como un relato popular asociado a su figura, no como un acontecimiento reconstruido minuto a minuto.

La figura de Ma Bok-rim sí quedó ligada a la identidad gastronómica del barrio. La agencia Yonhap informó de su fallecimiento en diciembre de 2011.

De comida local a tentempié popular

El éxito del tteokbokki coreano picante no se explica únicamente por una persona. También influyeron el precio de los ingredientes, la familiaridad de los condimentos y la facilidad para vender raciones calientes en puestos y pequeños establecimientos.

Según un artículo publicado en 2026 por Korea JoongAng Daily, la versión roja se fue extendiendo durante las décadas siguientes, especialmente en el entorno de la comida informal y los estudiantes. Su popularización fue un proceso, no una transformación instantánea de toda la cocina coreana.

Sindang-dong, un lugar con nombre propio

En Seúl, Sindang-dong conserva una fuerte asociación con el tteokbokki. La zona es conocida por sus establecimientos especializados y por una modalidad en la que el plato termina de cocinarse en un recipiente compartido en la mesa.

No es el único lugar donde encontrarlo: aparece en mercados, locales y zonas de comida callejera de distintas ciudades. Pero Sindang-dong ocupa un lugar especial en el relato de cómo un alimento cotidiano se convirtió en un símbolo reconocible.

No existe un único tteokbokki

La versión roja y picante es la más conocida fuera de Corea, aunque está lejos de ser la única. El gungjung tteokbokki mantiene un perfil suave basado en salsa de soja; el gireum tteokbokki se asocia a una preparación con aceite; y el rabokki incorpora fideos instantáneos.

También han aparecido variantes con queso, salsas cremosas o más caldo. Esa capacidad de cambiar explica parte de su éxito: el plato se reconoce por sus piezas de arroz, pero admite interpretaciones muy distintas.

Mucho más que una salsa picante

El tteokbokki coreano muestra cómo una comida puede adquirir significados nuevos con el paso del tiempo. De las referencias a una preparación cortesana a los puestos frecuentados por estudiantes, su historia habla de gustos, costumbres y transformaciones sociales.

Quizá esa sea la curiosidad más interesante: lo que hoy parece inseparable de una salsa roja tuvo una vida muy diferente antes de convertirse en uno de los bocados más conocidos de Corea del Sur.

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